¿Recuerdas jugar en la calle en tu infancia?

Jugando en la calle
17 May, 2017

¿Recuerdas jugar en la calle en tu infancia?

No hace tanto tiempo, los niños nos pasábamos todas las tardes jugando en la calle con los amigos del barrio. Esto implicaba que cuando volvíamos a casa había que meterse en la bañera para quitar toda la mugre que se había instalado en las manos, rodillas, cara, pelo… etc.

¿Qué beneficios tenía jugar en la calle?

  • Socializaba: los niños aprendíamos a relacionarnos con niños de todas las edades. Desde los chicos más mayores del barrio que solían ser los que llevaban la voz cantante y, en ocasiones, eran los malotes que te quitaban el balón o el juguete y había que aprender a sobrevivir con ellos. Hasta relacionarnos con niños más pequeños hacia quienes surgía  el espíritu de protección. Casi todos teníamos hermanos, pero los que no los tenían apenas los echaban de menos pues la pandilla del barrio era suficiente para suplir cualquier carencia afectiva de hermandad.
  • Fomentaba la imaginación: te proponemos un sencillo ejercicio: ¿a cuántos juegos diferentes se puede jugar con una pelota? ¿Se te ocurren más de 5? ¿Incluso 10? Pregunta a tus hijos a ver cuántos conocen… ¿Y sin pelota? La rayuela, la goma, la comba, el escondite, el pañuelo, el pilla pilla… y un sinfín de modalidades con diferentes nombres según tu localidad. Todos ellos para jugar cuanta más gente mejor y para correr y saltar que es lo mejor que puede hacer un niño por las tardes después del cole.
  • Inmunizaba y protegía: sí, aunque parezca mentira. Nos hemos vuelto cada vez más proteccionistas, pulcros y más escrupulosos. Hoy día no hay niño que no se siente a comer con sus manos recién lavadas (y no digo que esa práctica esté mal, ni mucho menos) y vamos todos el día detrás de ellos con las toallitas húmedas para mantenerlos impolutos. ¿Pero te acuerdas de cuántas veces cuando eras pequeño se te cayó el bocata de chorizo o mortadela en el suelo del patio o de la calle, soplabas y te lo comías? ¡Y no lo hacías precisamente con las manos limpias! ¿Y si hablamos de la saliva curativa y limpiadora de todas las madres?
  • Evitaba la obesidad y el sedentarismo a la vez que abría el apetito a los niños poco apetentes. Porque aunque te comieras un bocata de Nocilla, de chorizo o un Bollycao para merendar estabas toda la tarde corriendo y jugando. Eso sin, sin prisas para ir a clase de atletismo, natación, baile, inglés, fútbol, baloncesto y hockey como ahora. Toda la tarde entera en la calle, con tus amigos y sin horarios, solo la voz de alguno de tus padres llamándote por la ventana a la hora de volver a casa.

Porque jugar por jugar es un derecho que todo niño debe tener. Y se lo hemos “robado” con tantas actividades extraescolares y tantas responsabilidades. Debemos recordar que la única responsabilidad en la infancia debe ser “ser niño”, y para ello deben jugar, hacer los deberes, divertirse con los amigos,…

Aunque toda la culpa no se la vamos a echar a esos horarios tan complicados que tienen por las tardes. También hay otros factores: los barrios ya no son calles apenas sin tráfico y con zonas para jugar o salir con la bici sin peligro; cada día somos más proteccionistas con nuestros hijos y no les damos la libertad que nos daban a nosotros nuestros padres; la tecnología también tiene su parte de culpa, ya que impide que el niño quiera salir a la calle o a la plaza o al parque a jugar con otros niños.

Aún a pesar de todo esto, deberíamos hacer todo lo posible para que nuestros hijos jueguen al aire libre.

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