Accede a tu perfil

Regístrate como:

Abuelo/a Familia

Regalos a los profesores en fin de curso ¿Sí o no?

6 Jun, 2017

Regalos a los profesores en fin de curso ¿Sí o no?

Quedan menos de tres semanas de clases y los grupos de whatsapp de madres/padres echan humo organizando el que será el detalle a la maestra o maestro de clase. Ya nos bombardean con anuncios publicitarios con tal fin, como en la época de San Valentín o Navidades.

Lo que comenzaba siendo un pequeño regalo de agradecimiento, en el que se aportaba poco dinero, se ha convertido en valiosos regalos, en los que ha habido veces que cada familia se ha gastado 10-15€. Hay maestras que han recibido sesiones de spa para dos personas, una noche de hotel en determinados hoteles a elegir, una tarjeta-regalo para gastar en lo que quiera en un centro comercial o incluso un vale de un viaje en avión que ha lanzado estas semanas una conocida compañía aérea. Y es que, quince euros por veinticinco alumnos dan para algo más que un detalle.

En no pocas ocasiones, hay familias que se desmarcan prefiriendo hacer un pequeño recuerdo individual o, simplemente, no colaborar en el regalo. Cuestiones, ambas, que suelen levantar ampollas entre el grupo de madres y padres y que por evitarlos, más de una familia se habrá visto obligada a participar aunque estén en contra o, lo peor, no disponga de recursos.

Pero, ¿de dónde viene la costumbre de hacer regalos a los maestros? Hay que echar la vista atrás e irnos a zonas rurales para comprobar que hace ya décadas a los docentes se les obsequiaba con productos de la huerta, de la matanza, con gallinas,… Era lo único que recibían ya que el Estado no les pagaba o si lo hacía, el salario era irrisorio. Podríamos decir, que esos “regalos” eran el sueldo del maestro, que cada familia aportaba lo que podía para mantener en el colegio al maestro o la joven señorita que se encargaba de alfabetizar a los niños del pueblo.

Ahora bien, en la actualidad, los docentes son profesionales y desempeñan su trabajo, suponemos que lo mejor que saben y que pueden, como cualquier otro trabajador. Es por ello que reciben un sueldo cada mes.

Alguien pensará que el regalo a un profesor o al tutor de su hijo/a es en agradecimiento por el buen trabajo realizado durante todo el curso. ¿Pero se debe premiar un trabajo bien hecho? Realmente en eso consiste trabajar, en desempeñarlo lo mejor que se pueda y se sepa. 

Seguramente, si preguntáramos a los docentes, qué sería un buen regalo de agradecimiento, la gran mayoría contestarían:

  • Algún detalle pensado, consensuado y hecho por sus “niños y niñas”. Este tipo de regalo sin duda es de lo más emotivo que puede recibir un profesor.
  • La eterna utopía: que toda la clase aprendiera valores, respeto, esfuerzo, además de los consabidos contenidos que les permiten pasar al siguiente curso académico.
  • Comunicación, interés, respeto a su trabajo y a su forma de proceder,…, por parte de los progenitores. 

El docente no está todo el año esperando el “regalazo” de final de curso, sino que está centrado en su trabajo de formar académicamente a nuestros niños y preocupado de que todos sus alumnos salgan adelante con el apoyo y colaboración de sus familias.

Entonces, ¿por qué cada año se incrementa el valor de ese “detalle”? ¿Será que los padres estamos perdiendo el norte, como con las Comuniones y los cumpleaños? ¿Será que nos dejamos llevar por el espíritu consumista?

¿Qué opinas de este tema?

 

2 comentarios

  1. Soy maestra desde hace casi doce años. Nunca he entendido, y me supone un momento bastante embarazoso, que las familias me regalen cosas al finalizar el curso.
    El primer motivo, yo solo hago mi trabajo y ya me veo recompensada ‘material/económicamente’ cada final de mes.
    En segundo lugar, me da apuro ya que sé que muchas familias de mi clase no pueden permitirse un desembolso extra y aún así lo realizan.
    En tercer lugar, no entiendo que haya gente que haya criticado constantemente durante el curso tu labor como maestra y cuestionado tu profesionalidad, dedicación y vocación profesional, y a final de curso sea la que te suelte el discursito de agradecimiento.
    Estoy totalmente deacuerdo con vuestro artículo en que el mejor regalo es el agradecimiento sincero de tu grupo-clase y el apoyo/colaboración/respeto de las familias a tu quehacer diario con sus hijos.
    Enhorabuena por el post. Espero que con él hagáis pensar a más de una familia que no siempre se espera una recompensa económica por hacer bien tu trabajo.

  2. Beatriz
    comenta:

    Soy mamá de una niña de primero de primaria, durante toda la infantil mi hija ha tenido a la misma profesora, la cual ha sido excelente en su trabajo. Cada uno de los tres años que ha durado esta etapa hemos realizado a la finalización un regalo, bajo mi punto de vista “exagerado”, y no hemos medido en gastos.
    Ha habido papas que por sus circunstancias no han podido aportar la cantidad acordada, y francamente, imagino que para ellos ha sido una situación bastante desagradable. El primer año lo vi adecuado, era mi primer año como madre en el colegio y no le di mucha importancia, hasta que vi los regalos, desorbitados, por supuesto la seño pasó un momento violento porque una cosa es un detalle, y otra es el exceso.
    El último curso no sabíamos que regalarle, porque ese era el año en el que se separaba de nuestros pequeños, y cualquier cosa que le compráramos dejo de tener valor comparado con todo lo que le habíamos regalado años anteriores.
    Además de ser mamá soy trabajadora, y cumplo con mi trabajo y percibo la remuneración acordada con mi empresa, al igual que yo, los profesores cumplen con su trabajo por un salario.
    Ahora pienso que la profesora de mi hija se merecía un detalle, porque realmente siempre le vamos a estar agradecidos por el trato que les ha dado a nuestros hijos, no solo por hacer su trabajo, si no por elevarlo a la categoría de excelente.
    Mi hija al finalizar el curso le hizo un dibujo, un dibujo que representaba todo lo que había significado en su vida y lo que le aportó, ese es el verdadero mensaje de agradecimiento, y no es algo material, pero el valor es incalculable, un mensaje salido directamente de su corazón.
    Debemos ser conscientes de la época que atravesamos, que el consumismo nos supera, y demos valor a las cosas que nos rodean, el afecto, el cariño y la gratitud, deben compensarse de la misma forma.

Deja una Respuesta

*

*